sábado, 4 de julio de 2009

LÁGRIMAS DE CARAMELO


Luz era una pequeña a la que le fascinaban los caramelos; no le gustaba jugar con los niños y los juguetes le parecían aburridos. La pequeña Luz solo encontraba diversión en las golosina.

Su familia estaba preocupada por ella al ver que no tenía amigos por lo que decidieron esconderle cualquier tipo de dulces que caían en sus manos, muy inteligente y traviesa se percató de eso y empezó una búsqueda de caramelos por todas partes sin que nadie se diera cuenta.

En uno de esos paseos, sin saber que se iba alejando cada vez más, ya se encontraba en el bosque y mientras más se adentraba vio a una pequeña casa que parecía deshabitada; decidió entrar para ver si encontraba alguna golosina mientras imaginaba que seguro encontraría algo delicioso.

Se dirigió a la cocina y vio una alacena que decidió abrir, vio que estaba llena de frascos de cristal de diferentes tamaños y botellas de formas y colores diferentes. Al observarlas se dio cuenta que había un frasquito muy especial. Al acercarse vio un pequeño frasco diferente y que parecía estar relleno de algún líquido. y logró percatarse que tenía un olor muy familiar, parecía que podía saber a que le recordaba ese olor, y sin más supo que era caramelo; así que no dudó en beberlo todo. Esto logró poner muy contenta a Luz quién después de eso decidió seguir su búsqueda, sin embargo, al poco tiempo empezó a sentir un cosquilleo en todo su cuerpo y se dio cuenta que algo andaba mal por lo que regresó a buscar aquel frasco para ver si decía algo que le explicara el cosquilleo que sentía… Al levantar aquel frasquito pudo ver que tenía una pequeña etiqueta que decía: “Lágrimas de caramelo” y con unas pequeñísimas letras describían que quien bebiera el contenido de ese frasco tendría el don de convertir las lágrimas caramelo liquido.

Luz estaba muy contenta corrió hacia casa. En el camino se encontró a un niño que lloraba desconsolado; se acercó al pequeño y se dio cuenta que mientras se acercaba al niño, sus lágrimas empezaban a convertirse en caramelo, endulzando los labios del niño, que al poco tiempo dejó de llorar al ver que sus lágrimas tenían un delicioso sabor a caramelo, juntos pasaron un rato jugando mientras probaban esas riquísimas lágrimas que pronto se convirtieron en sonrisas.

Luz decidió seguir su camino hacia casa, pero mientras caminaba vio hacia lo lejos una pequeña granja y al acercarse más hacia ella, logró observar a una pareja de ancianos que lloraban, por lo que decidió acercarse. La aparición de Luz y las lágrimas de caramelo cambió sus rostros de tristeza, logrando arrancarles algunas sonrisas a ese par de ancianos que tan tristes se encontraban…

Luz, pronto se dio cuenta que las sonrisas de todas esas personas eran mucho más dulces que el caramelo de aquellas lágrimas. Y fue así como sus paseos por el bosque, se convirtieron en una linda aventura.